Yoga integral historia del yoga

La historia del yoga es la historia de la India. Si buscabas Yoga Integral presta atención a esta historia: La India ha visto toda la escala de los tipos humanos, desde los descendientes de las primitivas razas, de condición casi semi-animálica, hasta los sabios solitarios de los Himalayas y el perfecto Buda Sakyamuni. Y de todo cuanto ha pululado durante edades innumerables bajo el sol de los trópicos sobre su suelo fecundo, la India ha conservado algo. Monumentos grandiosos, animales raros, tipos de humanidades desaparecidas, recuerdos de épocas inmemoriales que flotan aún en el aire embalsamado y en las antiguas plegarias. De los tiempos antediluvianos guarda ella al elefante, majestuoso y sabio, la boa voraz y los ejércitos de monos retozones. Del período védico subsiste el culto de los elementos y de los antepasados. A pesar de la invasión musulmana y de la conquista inglesa, la civilización brahmánica reina como perpetúa señora con sus millones de divinidades, sus vacas sagradas y sus faquires, sus templos ahondados en el corazón de los montes y sus pagodas monstruosas, pirámides de dioses superpuestos, erguidas en los bosques y en los llanos. Allí nadie se asombra de hallar los más violentos contrastes. El más grosero fetichismo vive en paz con la más refinada filosofía. Al lado del misticismo y del pesimismo trascendente, las religiones primitivas celebran todavía sus agitados ritos.

YOGA HISTORIA INTEGRAL: Los viajeros que han asistido a la fiesta primaveral de Shiva, en Benarés, lo han experimentado. No sin asombro han visto todo un pueblo compuesto de brahmanes y maharajás, príncipes y mendicantes, sabios y faquires, mancebos semidesnudos y mujeres de maravillosa hermosura, niños de porte grave y ancianos tambaleantes, salir como una marea humana de los palacios y de los templos que bordean la orilla izquierda del Ganges sobre un sendero de dos leguas. Han contemplado esta multitud, ostentando sedas suntuosas y sórdidos harapos, descender las gradas (Gag) gigantescas, para lavar sus pecados en las aguas pútridas del sacro río y saludar con exclamaciones entusiastas, acompañadas de una lluvia de flores, a la Aurora índica, la Aurora de frente de rosa y corazón de ámbar que precede al fulgurante sol. Y han percibido la honda sensación del culto védico, todavía viviente en el corazón de la India y la grande emoción religiosa de los primeros días de la humanidad aria. Otros viajeros, impelidos por una especie de piedad ancestral y por la sed de los orígenes, penetraron hasta el manantial del Ganges. Y ésos gustaron una sensación todavía más intensa y más rara, ya que oyeron los himnos sacros de los peregrinos al apuntalar el alba, el rumor de las aguas fluidas, de las nieves eternas y las primeras lumbres matinales en el éter puro de las cimas de los Himalayas.