Ejercicios de yoga para hacer en casa

Quien desee avanzar en yoga o en meditación, debe hacer ejercicios en casa y no limitarse a tomar dos clases semanales. Pero si tu pretensión es convertirte en un Yogui, tampoco bastará con hacer ejercicios en casa, primero deberás cancelar muchos hábitos de tu vida, y el primero que deberás dejar es el de abandonar o no acabar las cosas que empiezas. Para evolucionar en yoga no se debe fijar la atención en lo que debe evitarse, sino en lo que se desea lograr. Tal es el verdadero método del yoga para obtener el poder de dirigir: el enfocarse siempre hacia la meta y avanzar constantemente hacia ella sin retroceder aunque sea con lentitud. Del hábito confirmado de observar los cinco grandes votos prescritos por Patanjali en los Yoga Sutras en el primero de los ocho pasos, YAMA, surgen, como consecuencia natural, los poderes ocultos que están latentes pero adormecidos en la persona común.

De la estricta observancia de AHIMSA, no matar se adquiere la unión con la Naturaleza, que es el primer don oculto que recibe el Yogui. De la absoluta veracidad SATYA, cuya observancia constituye el segundo gran voto, surge un maravilloso poder, porque la persona en la que cada palabra y cada pensamiento son veraces, pronto descubre que sus palabras y pensamientos llegan a ser “inmediatamente efectivos”. O sea, que lo que otros sólo pueden obtener mediante el sacrificio y el penoso esfuerzo, llega a el Yogui como una simple consecuencia de su pensamiento o de su palabra, manifestándose cuanto piensa o nombra al instante. “No robar” ASTEYA, es, como “no matar”, el primer paso de un gran desarrollo espiritual, cuyo resultado es la destrucción del amor a sí mismo. El Yoguí aprende a considerar como nada todo lo que se relaciona consigo mismo; a no buscar ninguna posesión, ninguna ventaja. El misterioso resultado de este hábito mental APARIGRAHA, cuando se confirma plenamente, es que la riqueza “le llega”; la encuentra en todo y por todo. Ahora que ya no la desea para sí mismo, ha sobrepasado la lección de tenerla y temer que se la quiten. El último de los cinco grandes votos, no codiciar BRAHMACHRYA, lleva a quien está aprendiendo a lo más hondo de su propia naturaleza, pues esto significa la destrucción de todo deseo; incluso del aparentemente irrenunciable deseo de vida. Cuando este voto se confirma con plenitud, el Yogui es liberado del apego. Sólo cuando el Yogui está plenamente sujeto a los cinco grandes votos es cuando comienza propiamente las Observaciones (de las cuales hablaremos en el siguiente post) de las que derivan otros maravillosos Siddhis o poderes.