Pranayama es la ciencia de unir el Prana con el Apana en la respiración Yoga. La vida ha dispuesto para el hombre aquí en la Tierra tres clases de Pranayama: espiración, inspiración y retención, las cuales se asocian con las letras del alfabeto sánscrito para su correcta ejecución. OM es el Pranava y su pronunciación AUM es Pranayama. El Yogui, sentado en Padmasana (postura del loto) debe abstraerse y meditar contemplando en la punta de su nariz a la Devi Gayatri, una joven de complexión sanguínea rodeada por innumerables rayos de la imagen de la Luna y montada sobre un Hamsa (Cisne) con una maza en su mano. Ella representa el símbolo visible de la letra A en AUM. La letra U tiene como símbolo de manifestación a Savitri, una bella mujer, vestida de blanco con un disco en su mano y cabalgando sobre el águila (Garuda). La letra M tiene como símbolo de contemplación a Saraswati, una anciana vestida de negro, cabalgando sobre un toro, lleva un tridente en su mano derecha y toca un sittar.El Yogui debe visualizar que las simples letras se convierten en la suprema Luz. Y meditar como el Pranava OM es el origen de esas letras. Debe meditar dirigiendo el aire a través de Ida (fosa izq.) por espacio de 8 segundos sobre la letra A; después, reteniendo el aire por espacio de 32 segundos, debe meditar sobre la letra U y por último, debe exhalar el aire inspirado por espacio de 16 segundos meditando sobre la letra M. Esta pranayama deberá realizarse en el orden apuntado, una y otra vez por ambas fosas. Pasado el periodo en que el Yogui haya logrado firmeza en su postura de loto y preservado estricto autocontrol sobre la respiración, a fin de disipar las impurezas del Sushumna, sentado en Padmasana e inhalando el aire por la fosa izquierda, deberá retenerlo tanto como le sea posible y entonces exhalar por la fosa derecha. Después deberá repetir el ejercicio dirigiendo el aire a través de la fosa derecha, retenerlo, y exhalar luego por la izquierda, con lo que absorberá el aire por la misma fosa por la que antes exhaló, ya no sera necesario contar pulsaciones, sino que se retendra el aliento en cada una de las tres fases, tanto como se pueda.
Todo aquel que practique Anuloma Viloma siguiendo las reglas señaladas al menos una hora diaria y a través de las fosas izquierda y derecha, logrará la purificación de los Nadis en tres meses. Se debe practicar la cesación del aliento (Kumbhaka) 80 veces al día, durante cuatro semanas al amanecer, al mediodía, al crepúsculo y a medianoche. Al comienzo se produce abundante transpiración; a la mitad de la práctica, temblor del cuerpo y en la etapa final, la levitación del Maestro de Yoga. Estos resultados se obtienen y siguen a la retención del aliento mientras el Yogui se halla en la postura de loto o Padmasana. Cuando el sudor del cuerpo fluya con esfuerzo, se deberá secar el cuerpo bien. De este modo el cuerpo deviene firme y ágil. La alimentación a base de leche de cabra y nata o requesón es excelente al principio de la práctica. La aplicación de esta regla da como resultado una práctica firme y ahuyenta al Tapas (sensación ardiente) del cuerpo. El aliento en la persona común es desordenado, pero cuando es rígidamente manejado por el Yogui, cae bajo control del mismo modo que los leones y tigres mas fieros son gradualmente domados y sometidos. Por la práctica de la respiración Yoga, el Pranayama, se obtiene la purificación de los Nadis, la luminosidad del jugo gástrico, en lo tocante a la buena salud, y el despertar y la agudización del oído psíquico en lo tocante a los sonidos espirituales.
Cuando con la práctica regular del Pranayama los Nadis y los Chakras se hayan purificado, el aire recorre con facilidad su camino a través de la boca del Sushumna, situado en el centro de la columna vertebral entre Ida y Pingala. El Apana y el Prana se introducen en el Sushumna por la contracción de los músculos del cuello al hacer Jalandara Bandha. El Prana, que ordinariamente alterna entre Ida y Pingala, es retenido en prolongado Kumbhaka. Es entonces cuando el Prana, juntamente con el alma, su asistente, penetra en el Sushumna (el nadi central) por uno de los tres sitios que se abren para su entrada al persistir en la retención del aliento, y en el ombligo por el nadi Saraswati, en el oeste. Cuando se produce este estado, el Yogui muere para el mundo y se produce la iluminación o Samadhi. Si el Yogui impulsa al Apana hacia arriba y fuerza el recorrido del Prana hacia abajo de la garganta, se libera de la vejez y logra la juventud propia de los 18 años. Cuando se practica así el Pranayama, las enfermedades crónicas que desafían a la medicina y a los médicos, son extirpadas de raíz. Se reconoce cuando los nadis han sido purificados, pues aparecen ciertos signos en el cuerpo del Yogui que evidencian agilidad, tez brillante, aumento de los jugos gástricos, delgadez y, juntamente con todo esto, gran lucidez y una ausencia total de fatiga corporal, signos todos de purificación.