En Madrid tienes centros de Hatha Yoga donde puedes practicar con Jesús Bonilla asana, relajación y pranayama, hasta lograr un estilo de vida más sano y sentirte mejor. Alternando las diferentes posturas con la respiración vas a trabajar de forma consciente hasta conectar tu cuerpo con tu mente y conseguir paz interior. Sólo debes encontrar el estilo que sea más adecuado para ti según tus necesidades, entre los distintos tipos de Hatha Yoga se encuentran: Ananda, Kundalini, Bikram, Integral o Iyengar, y cada uno posee unas características únicas para cada persona. Además, tiene muchos beneficios en todo el organismo: desarrolla la flexibilidad, tonifican los músculos y eliminan los bloqueos de la columna vertebral. Hay diferentes centros en Madrid donde practicar Hatha Yoga que te van a interesar y están muy cerca de tu casa. Uno de ellos es Yoga Center que está en la Calle Serrano nº 6 en el Barrio de Recoletos, donde puedes probar una clase de una hora por 17 €. También hay un centro en el Barrio Goya llamado Escuela Internacional de Yoga situado en la Calle Hermosilla nº 112. En Madrid Hatha Yoga es una disciplina física, mental y espiritual para el desarrollo de la fuerza, el conocimiento, el carácter y la conciencia. El Hatha Yoga enseñado en Madrid por Jesús Bonilla, Tanumanasi, se centra principalmente en las prácticas que expanden la conciencia sensorial y la intuición.

Hatha Yoga no es el Yoga Preliminar

Hatha Yoga: antes de asana y pranayama van Yama y Niyama.Las posturas de Hatha Yoga conocidas en la India como asanas surgieron junto a los ejercicios de respiración Pranayama cuando los antiguos yoguis se dieron cuenta de la necesidad de conquistarse plenamente a sí mismos en el plano corporal antes de entrar en las labores verdaderas del yoga, que son el control y la purificación de la mente. Es por esto que los auténticos yoguis, se someten al comienzo a disciplinas corporales austeras. Parece natural en el caso de un hombre fuerte y pasional el que sea incapaz de entrar en el sendero más alto, lleno de vigorosas pasiones, y precise someterse con las extraordinarias prácticas del Hatha yoga.

Pero no se debe de llegar a la interpretación errónea de que las asanas, ejercicios o posturas de yoga y el control de la respiración o pranayama, son más importantes que el trabajo mental. Algunos pasan la vida asistiendo a clases de yoga o practicando por su cuenta y albergan la peregrina idea de que el cuerpo es lo más cercano y lo más fácil de controlar y sujetar. De hecho, el cuerpo es lo más alejado que existe del ego, del yo personal, que es lo que se propone el autocontrol, y por lo tanto, el asceta que practica las austeras disciplinas físicas puede hacerlo durante toda su vida, o durante varias vidas sucesivas, sin lograr más resultado positivo que la pasividad física, mientras que el hombre que entra inmediatamente y sin rodeos en el camino del Yoga de la devoción puede recibir en cualquier momento la iluminación; porque está trabajando con lo que es su instrumento real en la vida humana: el principio pensante, y el control del cuerpo es una consecuencia fácil de alcanzar una vez que se controla el pensamiento y la emoción que lo mueve.

Todos los Grandes Maestros de India y Tibet colocan las asanas o posturas de yoga y la respiración controlada o pranayama en un lugar muy secundario, dentro del Yoga preliminar, ellos colocan antes de esto la conquista de las desviaciones o ilusiones mentales. No es aconsejable que se hagan estas prácticas del hatha yoga hasta que el discípulo haya estado sujeto a los ataques de los pares de opuestos, y haya conquistado en la esencia de la mente el misterio del desapego. Practicar yoga físico sin haber comprendido uno la causa de sus oscilaciones, es fortalecerlas y ponerlas fuera de control. Nadie puede pretender alcanzar el dominio absoluto hasta que haya llegado a la alta etapa de avance en el Camino, que haya hecho de él uno de esos raros seres que pueden llamarse los Perfectos Adeptos. Para ello se necesita entender bien la dirección en que se va, hay que saber perfectamente cuál es nuestro objetivo al comienzo de este viaje de nuestra vida, antes de adoptar cualquier práctica que tienda a despertar nuestros Siddhis o poderes latentes. Hacerlo de cualquier otra manera, es exponerse a los más graves peligros. Si la persona es obstinada, quizás caiga en la vía de los quirománticos, o sea, de la magia negra, embrollado entre fuerzas y poderes que no comprende, y que al no poder controlar, será presa fácil de la desesperación. Si su voluntad y carácter son débiles, puede pasar a engrosar las filas de aquellos que, a fuerza de errores, se vuelven idiotas o locos.